La otra historia de las raves


Cartel de una Rave

Muchos habrán asistido a fiestas clandestinas donde todo gira en torno a la música, a la liberación de lo que está marcado y a un ambiente común. Una alternativa al ocio de clubs donde la libertad se palpa en cada rincón: desde los dj’s que se permiten jugar con su música y experimentar, hasta los asistentes que bailan y disfrutan sin ninguna limitación. La rave ha jugado un papel muy importante en la evolución de la música electrónica, pero no todo el mundo sabe de dónde viene este concepto. // Elena García.


Las raves han aparecido en el entorno acercándonos la música electrónica y dejando ser libres por una noche. Desde hace unos años se ha popularizado este concepto y cada vez son más los colectivos que organizan fiestas de este tipo con el fin de alejarse de la sombra de las discotecas y de sus requisitos. Sin embargo,
la rave tiene una historia más espiritual y cultural de la que muchos han hecho su modo de vida.

El origen de estas fiestas como tales, se traslada a los años 60 en Estados Unidos. El movimiento hippie sufría la mirada de Nixon y muchos decidieron exiliarse y viajar por todo el mundo, llevando consigo un fenómeno sociológico contemporáneo: los New Age Travellers. En Inglaterra, estos nuevos nómadas, vivían en camiones o autobuses transformados en casas e iban de festival en festival, naciendo así la cultura de la fiesta libre a lo largo de los años 80. Durante este período el movimiento musical crecía acompañado de una fuerte ideología como distintivo. El fin era utilizar un espacio para dar a conocer otro tipo de música en un ambiente de unión y de libertad. Alrededor del “sound system” se organizaban las fiestas en una zona autónoma como alternativa a las ofertas de ocio existentes. Basadas en la filosofía de Hakim Bey, las free parties se convierten en “Zonas temporalmente autónomas”, es decir un espacio que por una noche es autogestionado e independiente. “Es una fiesta libre de cualquier tipo de restricción que pueda serle impuesta por la legislación o convenciones que regulan la escena de clubs” explica un colectivo de free party de Alicante. Se forma como una burbuja donde cada uno es libre de expresarse como quiera, respetando a los demás. El escritor especializado en música electrónica Eric Steins decía que “los ritmos de la música techno eran el énfasis de la cultura rave”.

Es el descubrimiento del arte de la magia natural del sonido, ese sonido propiamente entendido es el que puede cambiar por medio de las percusiones el estado neurológico de grandes grupos de gente que se reúnen ante la presencia de esta músicaseñalaba Steins en un texto donde explica su visión desde el interior de la free party.

Con esta potente sensación, las raves transmitían mucho más que música. En 1992, Frankie Bones, promotor de free parties americano, organizó una fiesta en un muelle abandonado de Queens y, según dicen, fue cuando pronunció su discurso acerca de la paz, el amor, la unidad y el respeto, que formó las siglas PLUR. “La idea se basa en la comunidad, la libertad, la ausencia de ego y la búsqueda de otra cultura alternativa que se nos pueda dar” cuenta el colectivo alicantino.


Sound System de una Free Party

Ese mismo año, en 1992, las influencias de este movimiento llegaron a Europa a partir de la imposición de una ley anti-raves en Inglaterra, tras la detención de los organizadores del teknival de Clastlemorton, Spiral Tribe. El exilio de estos grupos provocó su expansión por el continente: Francia, Alemania, Republica Checa, Italia, Holanda y España. La expansión de la cultura free party se iba haciendo hueco y creando su propia trayectoria en los diferentes países.

Las raíces de este fenómeno pueden traducirse en muchos movimientos y filosofías a lo largo de la historia. El concepto actual de las raves es tan viejo como el mismo tiempo. En un nivel, las raves se comparan con las ceremonias de los indios americanos, donde la música era la clave para llegar a un estado único tanto emocional como psicológico” destaca Steins. Las aparentes similitudes con un ritual tribal podrían explicar, desde un punto de vista sociológico, la sensación que puede transmitir una rave a diferencia de un club. Algunos sociólogos y antropólogos han estudiado estos comportamientos y las ideas son dispares. Harry Shapiro, en su libro “Historia del Rock y las drogas” escribe acerca del fenómeno y da su respuesta. “Había una sensación de alienación […] temerosos de lo que les deparaba el futuro. Los jóvenes eran especialmente cínicos con los procesos políticos […] y encontraban poco consuelo en sus comunidades. […] Por lo tanto buscan alternativas de realidad,de estados de conciencia, de comunidad, de identificación tribal”. Otros van más allá y asemejan al dj como a un sacerdote, un canalizador de energía que guía a través de la música.

El hecho de que esta información no llegue al público puede deberse a varios motivos, pero casi siempre imperan la falta de información en los medios y la costumbre de éstos de estigmatizar la música electrónica y este tipo de fiestas, identificándolas con aspectos negativos. “La cultura rave es donde veo la mayoría de las formas conscientes más evolucionadas de espiritualidad hoy en día. Es un lugar donde la ciencia, la tecnología, la cultura global y la cultura joven se encuentran en un ritual espiritual pagano” afirma Douglas Rushkoff,escritor, columnistas y profesor de cultura virtual, estadounidense, de la Universidad de Nueva York. Toda una declaración de intenciones.

Despiece:

Free parties en España


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