El poder de la música


Sesión de musicoterapia en el centro Novaire de Alicante

Sesión de musicoterapia en el centro Novaire de Alicante

Las personas guardan una relación especial con la música que le otorga una posición privilegiada en sus vidas. Detrás de una canción, una melodía o un ritmo hay historias, recuerdos o anécdotas que hacen indiscutible el valor de la música. Despierta sensaciones y emociones y sus efectos van más allá del placer, del ocio o de la propia cultura. // Elena García.

La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía. Es una frase del compositor Ludwig Van Beethoven quien dejó en herencia universal obras de arte a pesar de su tormentosa vida y su final sordera. Enfermedad que pudo sobrellevar gracias a su pasión por la música y que no le impidió componer la novena sinfonía a pesar de no escuchar ni una sola nota. Como él muchos otros escribieron y escriben sobre la mística que envuelve este arte. El poder que la música ejerce sobre las personas es un atributo que muchas civilizaciones han querido descifrar. La música con fines terapéuticos ha existido durante toda la historia. Sin embargo no es hasta hace poco que los científicos se han fijado en estas propiedades.

La musicoterapía tiene rango científico desde la década de los 50 en Estados Unidos. Diversos estudios comprobaron que la música ejerce una influencia notable sobre los organismos, en particular sobre el sistema nervioso, el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales. Por lo tanto, la música se puede utilizar como terapia y apoyo en determinadas enfermedades, dolencias psicológicas o estados emocionales. En un nivel físico altera, estimula o relaja, en el cognitivo agudiza la memoria; por ello se utilizan sesiones de musicoterapia para enfermos de alzheimer. En el nivel emocional proporciona alegría, tristeza, paz o el recuerdo de algún momento de la vida y en el social une a un determinado grupo y ejerce cohesión. Los investigadores han puesto en evidencia la facultad de la música en disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés. El polifacetico Rolando O. Benenzon – médico, psiquiatra, investigador, maestro y artista – es considerado uno de los padres de la musicoterapia y la define como la técnica de comunicación que utiliza la música para producir fenómenos regresivos y abrir canales de comunicación a través de los cuales se puede comenzar el proceso de recuperación y rehabilitación del paciente. Dicha técnica es ejercida por profesionales capacitados, denominados musicoterapeutas, quienes integran música, psicología y pedagogía en un marco teórico, y por lo tanto en una metodología de trabajo.

La música es beneficiosa gracias a la influencia de sus elementos estructurales: la frecuencia, el timbre, la melodía, la armonía y el ritmo. La pedagoga musical María Zúñiga explica que, por ejemplo, para quienes padecen de insomnio, se usa música de instrumentos de cuerda y ritmos suaves, parecidas a las canciones de cuna; contra la depresión se utilizan melodías tristes que luego alcanzan un tono más dinámico, y para los que buscan relajarse, es recomendable la combinación de sonidos naturales y electrónicos.

Mireia Serra, musicoterapeuta de la Fundación Instituto San José y colaboradora del hospital de la Paz en Madrid, estudió musicoterapia porque le impactó ver como un hombre con daños cerebrales respondía ante el sonido de la música. A partir de ahí ha trabajado con numerosos enfermos a los que ha ayudado a través de ella. “La función más importante de la música es acompañar a la persona. El musicoterapeuta debe ir donde la persona necesite. Es el vehículo. Es un viaje.” explica Serra, quien personaliza cada sesión porque según explica cada persona tiene una historia musical. No hay un sesión única aplicable puesto que una canción puede alegrar y al mismo tiempo entristecer según los recuerdos.

Sesión a nivel hospitalario de musicoterapia

En las sesiones de musicoterapia se pueden emplear instrumentos musicales, grabaciones, sonidos corporales, la voz y otros materiales sonoros. La idea es conectar con la persona. Serra comienza la sesión con una conversación cercana. “Todo sale solo. Empiezas hablando de gustos musicales y cuando te quieres dar cuenta ya estamos tocando o cantando” comenta. La participación puede ser activa o pasiva, el paciente puede tan solo escuchar una determinada música que elija o formar parte tocando un instrumento o cantando. “Aunque nunca hayas tocado un instrumento, la idea es que haya una conexión y es muy importante la participación” afirma Serra. La musicoterapia considera que la música genera un estado psicológico positivo que ayuda al paciente a su recuperación y hacerlo sentirse mejor. La sesión también puede darse en grupo. Mª Carmen Fernández colabora con el centro Novaire de Alicante realizando sesiones de musicoterapia para los mayores donde cantan y bailan. Una terapia que les ayuda de forma emocional y cognitiva ya que ejercitan la memoria al recordar la letra de las canciones de su época.

El hueco electrónico en la musicoterapia

La utilización tanto de tecnologías digitales como de música electrónica en la musicoterapia está todavía en proceso de consolidación ya que son pocas las sesiones en las que se utiliza. No se puede negar que la música electrónica cumple los requisitos para poder estar presente en una sesión ya que se trata demúsica y afecta de forma emocional, cognitiva, social y físicamente en las personas. Sin embargo los musicoterapeutas suelen utilizar instrumentos como la guitarra, el chelo, el arpa, el tambor, la pandereta, etc. para sus sesiones con lo que dejan a un lado, por ahora, a la electrónica. Mireia Serra no ve ningún problema en añadirla a las sesiones, con la única condición de que sea en directo, de manera ética y rigurosa. Según su metodología el músico debe tocar, o pinchar en este caso, de acuerdo al ritmo del paciente. No hay que olvidar que los expertos tienen muy en cuenta el estado del paciente al hacer una sesión teniendo en cuenta su ritmo cardíaco, respiratorio, etc. Muchas de las personas que asisten a estas sesiones piden canciones que les resultan familiares y en un futuro, no lejano, estas podrán ser del estilo electrónico. “No es momento de cerrar la mente. Todo suma. Lo importante es llegar al paciente” indica Serra que también afirma ser una desconocida del tema.

En cuanto a los estilos dentro de la música electrónica que ya se están utilizando para terapias se encuentra el Chill Out por su ritmo calmado que es aceptada para los bebes y niños. Esta música estimula en ellos regiones del cerebro que se encargarán de desarrollar la aptitud musical y el razonamiento espacial. Otro estilo que también se está investigando es el Trance y el Psicho por su sonido hipnótico muy relacionado con los rituales musicales que hacen los chamanes y las tribus primitivas. Pero no son los único estilo. La música puede estimular, energizar y relajar y los amantes de la música electrónica pueden estar seguros que la variedad de géneros que hay dentro de ésta da para mucho viniéndoles a la mente varios ejemplos de ello. Canciones que ya utilizan para relajarse o animarse en su día o día. 

Más información de la musicoterapia en la entrevista a Mireia Serra Vila, musicoterapeuta.


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